El informe evalúa factores clave como zonas verdes, deporte y servicios sanitarios
Un reciente estudio de la plataforma Zanva sobre calidad de vida en entornos urbanos ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión que también afecta de lleno a Canarias: qué ciudades españolas ofrecen realmente las mejores condiciones para llevar una vida saludable. El análisis tiene en cuenta factores como la calidad del aire, la existencia de zonas verdes, la disponibilidad de instalaciones deportivas y el acceso a servicios sanitarios, elementos clave en el día a día de cualquier ciudadano.
En el ámbito nacional, ciudades como Barcelona y Madrid figuran entre las mejor valoradas gracias a su amplia oferta de infraestructuras y servicios que favorecen hábitos de vida saludables. La presencia de parques urbanos, carriles bici, centros deportivos y una red sanitaria consolidada facilita que sus habitantes puedan mantenerse activos con mayor facilidad. Sin embargo, pese a estas ventajas, no encabezan la clasificación, lo que evidencia que el tamaño o el peso económico de una ciudad no siempre se traduce en una mejor calidad de vida.
Desde la perspectiva de Lanzarote, los datos invitan a la reflexión. Aunque el archipiélago canario cuenta con un clima privilegiado durante todo el año y un entorno natural difícil de igualar, varias de sus ciudades aparecen en posiciones más discretas dentro del ranking. En el caso de la isla, municipios como Arrecife o Puerto del Carmen disponen de espacios abiertos y cercanía al mar, pero aún presentan margen de mejora en infraestructuras que fomenten la actividad física diaria.
El estudio insiste en que no basta con contar con playas o paisajes volcánicos únicos, como los que ofrece el Parque Nacional de Timanfaya. La clave está en integrar estos recursos en la vida cotidiana mediante una planificación urbana adecuada. Aspectos como la movilidad peatonal, los espacios seguros para hacer deporte y la inversión en instalaciones públicas resultan determinantes.
Además, expertos subrayan que el bienestar no depende únicamente del entorno natural, sino también de cómo se estructura la ciudad y se diseñan sus espacios públicos. Calles adaptadas, parques bien mantenidos y servicios cercanos pueden marcar la diferencia a la hora de reducir el sedentarismo y mejorar la salud física y mental.
En este sentido, el informe abre la puerta a un debate relevante para Lanzarote: avanzar hacia un modelo de ciudad más saludable sin perder la identidad de la isla. Apostar por infraestructuras sostenibles, mejorar los espacios públicos y facilitar el acceso a la actividad física se perfilan como retos clave.
En definitiva, el estudio concluye que las ciudades que priorizan el bienestar de sus habitantes mediante políticas urbanas adecuadas no solo mejoran la calidad de vida, sino que también se convierten en lugares más atractivos para vivir a largo plazo.

