El CIC El Almacén fue este miércoles el escenario elegido para dar a conocer los detalles de Destiladera. Lanzarote Revelado, una propuesta de cine participativo que recurre a viejas grabaciones caseras para ofrecer una visión íntima y colectiva de la historia reciente de la isla. El proyecto, impulsado por la asociación Tenique Cultural con financiación del Cabildo de Lanzarote y de los siete ayuntamientos, tiene como objetivo principal generar memoria, identidad y debate social.
Durante la presentación oficial, el consejero de Cultura del Cabildo, Jesús Machín Tavío, defendió la importancia de “preservar la memoria popular desde el audiovisual, porque los recuerdos filmados también son patrimonio cultural”. La iniciativa recupera cintas privadas filmadas entre las décadas de los 60 y los 90 por ciudadanos de Lanzarote que, de forma anónima, capturaron con sus cámaras momentos cotidianos que hoy adquieren una dimensión social e histórica.
A partir de ese archivo visual, el director Dailo Barco ha compuesto el filme Aman el agua, que se proyectará gratuitamente entre el 21 y el 31 de mayo en enclaves históricos de todos los municipios de la isla. El proyecto se presenta como un recorrido insular donde el cine no es solo contemplación, sino también participación: al finalizar cada pase, se celebrará un coloquio entre los asistentes para compartir ideas y experiencias vinculadas a las imágenes vistas.
Javier Fuentes, director de Tenique, insistió en que Destiladera “no busca la nostalgia, sino el encuentro”. La idea, explicó, es “crear comunidad en torno al archivo”. Con ese espíritu, se celebrarán también sesiones en colegios e institutos, así como en centros de mayores, generando puentes intergeneracionales que refuercen el sentido colectivo del pasado.
El evento contará además con una degustación de productos locales en cada proyección, gracias a la colaboración de la Asociación de Queserías AQUAL, SAT El Jable y la bodega Vega de Yuco. Las proyecciones no requieren inscripción previa y se celebrarán en lugares simbólicos como el Patio de los Alonso (Arrecife), el Museo del Timple (Teguise) o la Sala El Aljibe (Haría).
Destiladera se consolida como un proyecto que va más allá del arte y del cine, tocando de lleno en la identidad cultural, la recuperación del patrimonio emocional y el refuerzo del tejido comunitario. Una apuesta que, según sus organizadores, “sigue creciendo porque la gente quiere reconocerse en las imágenes y compartirlas”.

