El joven comenzó las compresiones torácicas mientras una ambulancia medicalizada se dirigía al domicilio
Un joven consiguió iniciar con éxito la reanimación de su padre después de que este sufriera una parada cardiorrespiratoria en su domicilio de Costa Teguise.
La actuación comenzó antes incluso de que llegara la ambulancia.
El hombre sufrió primero una convulsión y después presentó una alteración respiratoria. Sus familiares comprobaron que no tenía pulso y llamaron al Servicio de Urgencias Canario.
Mientras se activaba una ambulancia medicalizada, un enfermero coordinador del SUC comenzó a explicar por teléfono qué debían hacer.
“Colóquenlo en el suelo y empiecen las compresiones”
El hijo colocó a su padre sobre una superficie rígida y empezó las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
El coordinador sanitario fue guiando la actuación desde el otro lado del teléfono.
Al escuchar que había más familiares presentes, recomendó que fueran cambiando de reanimador cada dos o tres minutos para mantener la intensidad de las compresiones.
Las maniobras continuaron hasta que llegó el equipo sanitario.
Dos descargas con el desfibrilador
Los profesionales de la ambulancia medicalizada asumieron entonces la reanimación y emplearon un desfibrilador semiautomático.
Fueron necesarias dos descargas para conseguir revertir la parada.
Tras recuperar la circulación y estabilizar al paciente, el SUC lo trasladó al Hospital Doctor José Molina Orosa.
El hombre ingresó estable, aunque su situación clínica continuaba siendo grave.
Los minutos que marcaron la diferencia
La secuencia resultó decisiva: llamada inmediata al 112, inicio precoz de la RCP, instrucciones telefónicas y llegada posterior del equipo medicalizado.
En una parada cardiorrespiratoria, los primeros minutos son especialmente importantes porque el cerebro y otros órganos dejan de recibir oxígeno con normalidad.
En este caso, la actuación de los familiares permitió mantener la circulación hasta que los sanitarios pudieron completar la reanimación con desfibrilación.

